lunes, 18 de abril de 2016

Una disculpa que quizas no sirva de nada.

Querida Chica del Faro.

Soy gilipollas, siento haberte fallado, es obvio que este error puede que destroce tu confianza hacia mi, e inclusa nuestra amistad, te entendería perfectamente. Te avise y no me creíste, te dije que acabaría cagandola, pero eres un amor de persona y siempre creíste en mi en que eso podía cambiar. Fuiste quien me saco del naufragio, si tu deshiciste mi caos, conseguiste ordenar mis ideas y que creyera que algo bueno podía haber en mi vida, desgraciadamente te equivocaste.

Desde aquel 14 de Febrero llevo sin poder escuchar Between the bars, por todo aquello que me hace recordar, es bonito, pero me duele que nunca volverá a repetirse, que todo aquello no volverá, que ya solo es pasado. Ahora Elliot Smith solo me trae dolor.
Pero no pasa nada como dice Robe en el Segundo Movimiento: "Se acabó, el odio me arrolló la razón, con mi época estoy comprometido, y el amor, se fue volando por el balcón, a donde no tuviera enemigos, y ahora estoy en guerra contra mí alrededor, no me hace falta ningún motivo, y es que soy maestro de la contradicción y experto de romper lo prohibido"

Es increíble las cosas que has hecho por mi, y lo poco que te lo he compensado. Aun recuerdo el 10 de Julio un día insignificante como otro cualquiera, al menos para mi, pero para ti era el día de mi cumpleaños, querías darme la mayor sorpresa que jamas habían podido hacer para mi, recorriste 100 km ida y vuelta solo para poder felicitarme en persona. Lo ideaste todo tan bien, me engañaste totalmente, e incluso conseguiste el numero de la única persona que estaba conmigo en ese momento, todo un plan ejecutado a la perfección. Y yo, yo que he hecho, simplemente escribirte una absurda felicitación a media tarde por Whats App, si lo se soy gilipollas.

Probablemente esta es una de mis mayores cagadas, se que no arreglare nada con esto ni que tampoco conseguiré tu perdón, por ello estoy triste, se que posiblemente he perdido tu belleza, tus ojos marrones, claros como el esplendor de las hojas en otoño, la preciosa endidura de tu nariz, pero sobre todo esa maravillosa sonrisa tuya, esa que forman tus pequeños labios, esa que permiten ver tu bonita dentadura, esa que durante un tiempo, y todavía hoy cuando la veo me da fuerzas en mi día a día y me permite momentaneamente huir de mi caos, porque contigo todo estaba en calma, todo era paz, todo lo malo desaparecía, porque un día prometí que nunca te dejaría sola, pero hoy he roto esa promesa.

Lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario