Eran las 3 menos cuarto en el reloj, de una noche demasiado fria para ser en primavera.
Todo indicaba que el Betis iba a perder, y que iba acertar el pleno al 15 en la quiniela gracias a la x que puse en el Ponferradina-Albacete.
De pronto sonó un ruido extraño, alguien se estaba atragantando, a juzgar por el sonido juraria que con un kiko.
Corrí a ayudar a aquella persona cual héroe sin capa, tras hacerle la maniobra que invento ese hombre con el nombre raro, caí en la cuenta de que me habia dejado abierto el gas porque iba hacer unas patatas fritas, cosa muy normal en mi, ya que mi dieta se basa en ese pequeño e insignificante tubérculo, si como el doble de Mark Wahlberg en esa película en Marte, por desgracia habia una vela encendida, puesto que me gustan las velas aromaticas, hacen que el ambiente sea encantador.
La casa se incendió, no se había visto cosa igual en la vida que efusividad, que rapidez, que manera de salir llamas, aquello parecía salido de una película de Michael Bay, si el tío que dirigió las pelis de Transformers, ese que desprecio a Megan Fox y que no tuvo la suficiente valentía como para matarla, en esa deprimente saga en declive que tuvo que recurrir al doble de Matt Damon para salvarla y ni aun así, solo están extendiendo una agonía que tuvo que finalizar con la segunda película.
Yo en un intento por recuperar algo de mi hogar, sali corriendo a salvar mi más preciado tesoro.
El cromo de la liga 1999/2000 de Bizarri que por aquel entonces acababa de fichar por el Valladolid.
¿Que porque lo conservaba os preguntareis? Si le tenia repetido todo el mundo diran algunos.
Pues el muy hijo de puta no me salia ni a la de tres en los paquetes de cromos, hasta que por fin pude conseguirle, vendí mi alma al típico capo que trapicheaba con tazos, cromos y todas esas mierdas que daban vida a los recreos, no como ahora que parecen putos cementerios anclados a las nuevas tecnologías en los que los niños a penas se miran a los ojos, y me pregunto yo ese amor a primera vista ¿cuando lo descubrirán ellos? Cuando conocerán a esa chica inocente a la que intentabas ganarte con todo tipo de planes, vamos ni Anibal el del equipo A tenía estratagemas tan elaboradas, y todo para que, para que aquella chiquilla de inocente mirada, te clavara una puñalada, destripara tus adentros como si fuese Jack el Destripador, y te hundía en la miseria, dejándote en ridículo delante de todo el colegio, estos niños de hoy en día lo más cerca que llegan de eso es a un emoticono de cara triste en el WhatsApp. La verdad nunca llegue a pegar ese puñetero cromo.
Consegui que me llevarán a un partido de primera división, cualquiera hubiera optado por uno del Barça, del Madrid o de aquel Super Depor que por entonces maravillaba al mundo, no, yo tuve que tragarme un Valladolid-Numancia, y todo para que el propio Bizarri me firmara el cromo.
Asique aquí me encuentro en medio del mayor incendio de la década buscando una maldita pegatina, pero lo peor de todo es que le estoy contando esta historia al periquito de mi vecina que está ardiendo a lo bonzo, era como ver mi propio final anticipado.
Nada podía ir a peor salvo que justo antes de morir caí en la cuenta que el cromo de Bizarri por el que me acababa de jugar la vida se quedó en casa de mi novia, si aquella preciosa chica del colegio, que me humilló delante de todo el mundo. Lo se soy gilipollas.
Todo indicaba que el Betis iba a perder, y que iba acertar el pleno al 15 en la quiniela gracias a la x que puse en el Ponferradina-Albacete.
De pronto sonó un ruido extraño, alguien se estaba atragantando, a juzgar por el sonido juraria que con un kiko.
Corrí a ayudar a aquella persona cual héroe sin capa, tras hacerle la maniobra que invento ese hombre con el nombre raro, caí en la cuenta de que me habia dejado abierto el gas porque iba hacer unas patatas fritas, cosa muy normal en mi, ya que mi dieta se basa en ese pequeño e insignificante tubérculo, si como el doble de Mark Wahlberg en esa película en Marte, por desgracia habia una vela encendida, puesto que me gustan las velas aromaticas, hacen que el ambiente sea encantador.
La casa se incendió, no se había visto cosa igual en la vida que efusividad, que rapidez, que manera de salir llamas, aquello parecía salido de una película de Michael Bay, si el tío que dirigió las pelis de Transformers, ese que desprecio a Megan Fox y que no tuvo la suficiente valentía como para matarla, en esa deprimente saga en declive que tuvo que recurrir al doble de Matt Damon para salvarla y ni aun así, solo están extendiendo una agonía que tuvo que finalizar con la segunda película.
Yo en un intento por recuperar algo de mi hogar, sali corriendo a salvar mi más preciado tesoro.
El cromo de la liga 1999/2000 de Bizarri que por aquel entonces acababa de fichar por el Valladolid.
¿Que porque lo conservaba os preguntareis? Si le tenia repetido todo el mundo diran algunos.
Pues el muy hijo de puta no me salia ni a la de tres en los paquetes de cromos, hasta que por fin pude conseguirle, vendí mi alma al típico capo que trapicheaba con tazos, cromos y todas esas mierdas que daban vida a los recreos, no como ahora que parecen putos cementerios anclados a las nuevas tecnologías en los que los niños a penas se miran a los ojos, y me pregunto yo ese amor a primera vista ¿cuando lo descubrirán ellos? Cuando conocerán a esa chica inocente a la que intentabas ganarte con todo tipo de planes, vamos ni Anibal el del equipo A tenía estratagemas tan elaboradas, y todo para que, para que aquella chiquilla de inocente mirada, te clavara una puñalada, destripara tus adentros como si fuese Jack el Destripador, y te hundía en la miseria, dejándote en ridículo delante de todo el colegio, estos niños de hoy en día lo más cerca que llegan de eso es a un emoticono de cara triste en el WhatsApp. La verdad nunca llegue a pegar ese puñetero cromo.
Consegui que me llevarán a un partido de primera división, cualquiera hubiera optado por uno del Barça, del Madrid o de aquel Super Depor que por entonces maravillaba al mundo, no, yo tuve que tragarme un Valladolid-Numancia, y todo para que el propio Bizarri me firmara el cromo.
Asique aquí me encuentro en medio del mayor incendio de la década buscando una maldita pegatina, pero lo peor de todo es que le estoy contando esta historia al periquito de mi vecina que está ardiendo a lo bonzo, era como ver mi propio final anticipado.
Nada podía ir a peor salvo que justo antes de morir caí en la cuenta que el cromo de Bizarri por el que me acababa de jugar la vida se quedó en casa de mi novia, si aquella preciosa chica del colegio, que me humilló delante de todo el mundo. Lo se soy gilipollas.
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