miércoles, 30 de noviembre de 2016

Nunca te escribí verdades

Nunca fuiste una estrella
para refugiarte entre tantas luces.
No fuiste doncella
ni princesa, ni la virgen de Lourdes.

Creía en las historias de un poeta,
que como yo nunca escribía verdades.
No supe verte de otra manera
que no fuese a través de una botella.
Vivo por y para tu arte
ese que me lleva al desastre.
La ausencia de tus suspiros
se convirtió en el frio del invierno.
Como David Coperfield desapareciste
dejándome con el truco a medias,
y sin la sorpresa de verte reaparecer.
Eres como un ladrido en la niebla,
la virtud de las palabras escondidas,
bajo el manto de la noche,
donde sólo es clara,
la luz de los semáforos.

Y ahora tu me buscas si quieres,
que yo estaré disperso en la duda
del cuento que nunca escribimos
porque no viste la soltura
de las palabras con las que te dije,
"Te quiero".

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